PARA BUSCAR EMPLEO

Publicado en por SEICHO-NO-IE DE ESPAÑA

PARA LAS PERSONAS QUE BUSCAN EMPLEO

 

Se procesa el aprendizaje en la vida cuando somos protagonistas en cada momento y lugar. (La Verdad de la Vida Vols. 25 y 26)

 

Usted será feliz infaliblemente.

El mundo está en constante transformación. El mapamundi está siempre cambiando. Quiero enviar palabras de bendición a usted, que como muchos, está empezando la vida profesional en una época como esta: Usted es feliz. Usted infaliblemente será feliz.

Digo esto  porque usted ya es una persona Seicho-No-Ie. Aunque alguien esté leyendo por primera vez un libro de Seicho-No-Ie, con seguridad constatará una gran diferencia en su vida después de leer el libro. Quien ha entrado en contacto con las palabras de la Verdad, aunque haya sido tan solo una vez, logrará recibir la Vida que brota de la fuente de la Gran Vida (Dios), ya sea en un momento crucial, ya sea en su cotidiano.

 

Significado de la vida.

Al fin y al cabo, ¿Qué es la vida? ¿Para qué trabaja el ser humano? Creo que todos ya han pensado en esto por lo menos una vez. El ser humano no se siente satisfecho si no tiene la noción previa de la finalidad e importancia de su acción. Hasta un niño de tres años, cuando le decimos que haga algo, quiere saber el motivo: ¿Por qué? ¿Para qué?

Mientras no tenga una respuesta que le satisfaga, no empieza la acción. Pero si le explicamos los motivos se da por satisfecho y ejecuta con alegría incluso una difícil tarea.

Por lo tanto, es muy importante que el ser humano tenga conocimiento correcto de las cosas. Sakyamuni enseñó que el primer paso para la iluminación es el conocimiento, es decir, es importante saber el verdadero aspecto de las cosas, la esencia, la Imagen Verdadera.

Entonces, ¿Qué es la vida? En la obra La Verdad de la Vida, está escrito que: VIVIR ES MANIFESTAR A DIOS. El ser humano y la vida son auto-expresión de Dios. Dios es el Creador. El Creador necesita instrumentos para manifestarse, así como el escritor necesita revistas y libros para publicar sus obras, y el pintor el lienzo y pincel para crear su arte. Entonces, para expresar Sus múltiples aspectos: infinita capacidad, belleza y alegría. Dios tuvo que crear grandiosas obras llamadas “Vivencia” y “Universo”, utilizando al ser humano, que está dotado de infinita multiplicidad, belleza y fuerza. La vida es un escenario creado por Dios. (Dios no crea el guión, sino el escenario y los actores). Dios crea infinitas “ramificaciones” Suyas, que son hijos de Dios, y ellos, como actores representan varias piezas. Así, en esta vida son presentadas piezas de variados temas: historia de amores infelices, de armonía, de lucha, de enfermedad, de éxito, etc. Pero todo esto son representaciones. Aunque estén ocurriendo situaciones tristes y difíciles, ellas no son más que representaciones teatrales. En verdad, el artista no está sufriendo, no está enfermo ni pasando dificultades. Aunque el personaje muera en la pieza, al bajar el telón, el actor se retira al camerino, merienda y conversa alegremente con sus colegas. Análogamente, el verdadero ser humano no sufre, no enferma, no muere; él es hijo de Dios, indestructible e inmortal, es una “ramificación” de Dios.

 

Usted escribe el guión

Entonces, ¿Quién escribe el guión de la vida? Diferentemente de las piezas comunes, no existen dramaturgos en las piezas de la vida. Cada personaje escribe su historia. El “artista” que llamamos de “ser humano” se encarga de escribir, dirigir y representar su pieza de la vida. Pero él no es un simple coadyuvante. Cada ser humano representa el personaje principal de la propia vida. O sea, cada uno es el héroe o la heroína de la pieza que está representando, además de ser también el público que llora o ríe. Refiriéndose a esto Yogananda dijo: “La vida es un filme sonoro, colorido y en tres dimensiones”.

Por lo tanto, usted representa la historia que usted elige. Sea cual fuera la pieza que está representando –tragedia, comedia, drama, social o infantil- fue usted quien la creó.

Usted escribe y representa el guión de su vida. La situación que vive, el ambiente, su posición social, todo es creación suya. Fue usted quien creó este guión a lo largo de su existencia. Por lo tanto, no puede culpar a nadie. Si recibe o recibirá recompensas o castigos, depende de usted. Por eso, si no está satisfecho con la situación actual y desea empezar a llevar una vida mejor, repleta de alegrías, basta escribir una pieza alegre a partir de ahora. Si desea se el personaje principal de una pieza llamada “EL MILLONARIO”, escriba ese guión. Hay personas que voluntariamente eligen un papel trágico como el de Namiko en la pieza Hototogisu, que es tuberculosa y sufre por amor. Pero hasta esas personas un día se cansan de representar ese tipo de papel y empiezan a representar piezas repletas de alegría, vivacidad y armonía.

 

Sea el personaje principal

¿Con qué objetivo se interpreta la “pieza de la vida”?

Naturalmente no es para ganar dinero, cobrando la entrada. Nadie desea pagar para ver esa pieza. Tampoco es para llegar a ser excelentes actores y recibir el premio de mejor actor. Por muy que interpretemos el papel de bruja mala, nadie nos elogiará –esa es la peculiaridad de la “pieza teatral de la vida” patrocinada por Dios. El objetivo no es recibir elogios. No es con vista a una meta exterior que trabajamos en esa pieza. Representamos arduamente esa “pieza de la vida” por una meta que está en nuestro interior más íntimo.

¿Cuál será esa meta interior?

Es ser el personaje central en las más variadas circunstancias, dominar el ambiente y manifestar la gran armonía. Si representamos el papel de “estudiante”, debemos ser el mejor estudiante. Si el papel fuese el de “criado”, debemos ser el mejor del mundo; si fuese el de ser “esposa”, debemos ser la mejor de todas; si fuese el de “agricultor” debemos ser el mejor del mundo.

 

Enfermedad y sufrimiento no son profesiones

Tal vez alguien argumente: “Si es así, al representar el papel de enfermo, ¿Debo interpretar el estado más grave posible? O al interpretar un loco, ¿Debo ser más alucinado que el personaje de Onatsu, la loca? Esa idea es equivocada. En verdad no existen enfermos, ni locos, ni atracadores. Esos papeles no son misiones que Dios nos atribuyó, son falsos aspectos que surgen cuando descuidamos nuestra misión. Digamos que cierta persona, antes de enfermar, tenía una profesión y que cierta prostituta tenía una profesión de respeto. La misión de ellas sería ejercer bien esas profesiones. Pero ellas dejaron de cumplir la misión. Ellas la descuidaron y se volvieron indolentes; son representaciones típicas de personas que no actúan como dueños del destino. En vez de dominar la situación, son dominados por ella. Sufrimientos y enfermedades surgen cuando el individuo es negligente con la tarea recibida, considerándola difícil. Este individuo es actor y autor de tercera categoría de la “pieza de la vida”. Los buenos autores y actores no se empeñan en crear y representar papeles tan inútiles y frustrantes. Ellos crean e interpretan papeles mejores, dinámicos y alegres, que valen la pena. En la “pieza de la vida” patrocinada por Dios no pueden existir papeles de personas sufridoras.

 

Agradezca a lo que usted tiene

Creo que usted debe saber como actuar cuando está buscando empleo. Cualquiera que sea su profesión, no debe ser negligente. Sea empleado, operario, ministro, ejecutivo o comerciante, usted debe empeñarse al máximo en lo que hace. Sea cual fuese su profesión, ella le fue dada porque es la más adecuada para usted. Usted va a aprender algo nuevo a través de ella. Lo importante es ejercer con seriedad la tarea que le fue atribuida y ser el mejor en lo que hace. Usted recibió ese trabajo porque puede mejorar en esa área y volverse dueño de esa situación. Es necesario que usted se dedique sinceramente a su tarea y la ejerza con perfección, llegando a ser el mejor en lo que hace, sea artesano, camarero o administrador.

Usted debe, primeramente, aceptar con gratitud lo que le ofrecen. Esto porque ahora usted está interpretando el guión que escribió en el pasado. Fue usted quien definió su situación actual. Si no representa con perfección ese papel, no recibirá papeles mejores, del mismo modo que no pasará para el segundo grado mientras no concluya el primer grado.

Es necesario que aceptemos con gratitud lo que ya nos fue dado. Jesús, antes de repartir los cinco panes agradeció a ellos. Por eso, aun después de haberlos repartido entre cinco mil personas, todavía sobraron doce canastos llenos de migajas de panes y peces.

 

Amar al prójimo

Pero, ¿Por qué debemos agradecer al trabajo que tenemos ahora?

Mientras estemos cuestionando la razón, no estamos agradeciendo verdaderamente. El principal motivo de la gratitud es el hecho de que a través del trabajo podemos servir a las personas, a la sociedad y principalmente, a Dios.

La gratitud surge cuando recordamos todas las gracias que ya recibimos, y cuando sentimos el deseo sincero de retribución.

No es cuando recibimos algo de los demás que sentimos la verdadera alegría sino cuando trabajamos para beneficiar a las personas y a la sociedad. En el libro Nichirin Meguru consta el siguiente caso:

Un concejal preso por estar involucrado en un escándalo en la elección para alcalde vivía amargado y resentido, cuando leyó La Verdad de la Vida en la penitenciaria y comprendió la necesidad de agradecer a todas las personas. Comenzó a agradecer a los demás presidiarios que venían a traerle agua y comida. Al principio todos lo miraban con expresión de burla, pero después empezaron a ser atentos y serviciales y a respetarlo, considerándolo un gran hombre.

Como podemos notar, en cualquier circunstancia podemos amar y ser atentos. Solamente cuando tomamos la iniciativa de dar amor y atención es que somos amados y respetados por los demás. Por más baja que sea la posición social de una persona, si ella posee un buen carácter y practica actos de caridad, seguramente será amada y respetada por todos. Amando a los demás seremos amados y respetando a los demás seremos respetados.

Había un agricultor llamado Genzaemos Ashikaga, fervoroso adepto de la secta budista Shin, cuando él veía hierbas dañinas en el huerto de los demás, las arrancaba y cuando veía una pelea de una pareja, ayudaba a los cónyuges a reconciliares. En el día a día trabajaba las plantaciones entonando repetidas veces la palabra de oración: Namu-Amida-bus-tsu. El era respetado y amado por todos en la aldea y reverenciado como si fuese la “encarnación de Buda”.

 

No se apegue a las apariencias

Todas las personas consideradas grandiosas practicaron actos de caridad y se esforzaron en ayudar a los demás. Los que persiguen la gloria, la riqueza o posiciones elevadas acaban arruinados y tiene un destino trágico. No debemos buscar solamente trabajos fáciles y atractivos. No debemos pensar equivocadamente que los trabajos realizados en las oficinas sean mejores que los trabajos que requieren esfuerzo físico. No hay trabajo más noble que el de ayudar a los demás y proporcionarles felicidad a un gran número de personas. Lo importante es trabajar para el progreso y elevación del ser humano, y no para satisfacer las ambiciones materiales.

Como ya dije anteriormente, cuando viajé a Hokkaido encontré un anciano que cuidaba del baño de una hospedería. El lavaba cuidadosamente las espaldas de todos los que iban a bañarse allí y agradecía con toda sinceridad. ¡Qué trabajo tan noble! Pensé. La dignidad del trabajo no está en la apariencia ni en el lucro, es medida por la sinceridad con que la persona lo realiza, teniendo como objetivo la felicidad y el progreso de otras personas. Quien trabaja con esa postura mental trae en su interior un tesoro de valor incalculable.

 

Dé valor por encima de todo a la nobleza de carácter

En nuestro interior existe un tesoro mucho más valioso que un diamante, pero él no está siendo exteriorizado suficientemente. El objetivo de la vida consiste en exteriorizar este tesoro. Para esto, no debemos buscar tan solo trabajos atractivos. Puede que haya momentos en que necesitemos trabajar en un hueco, cubiertos de lodo. Enfrentando tal situación es que descubrimos el valioso tesoro que existe en nuestro interior. Es el hallazgo de la capacidad de ejecutar bien, y con buena voluntad, todo tipo de trabajo, transformándonos en dueños de la situación en cualquier circunstancia. Es la manifestación de la naturaleza divina, es el perfeccionamiento de la personalidad.

No debemos pensar que dejar alguna obra registrada en este mundo sea el objetivo de esta vida. No debemos limitarnos a buscar éxito en el mundo exterior como dejar una obra de arte, una obra literaria o una gran empresa. La verdadera alegría de la vida no consiste en eso. Todo eso tan solo es el resultado. Por ello, en vez de buscar resultados debemos tener como objetivo la formación de seres humanos que den origen a grandes obras. Cuando la persona empieza a manifestar un carácter verdaderamente sublime y hace brillar la luz de su personalidad, todo lo que haga será una obra de arte y, como consecuencia natural, dejará en el mundo grandes obras.  Así como un pintor de gran talento logra crear obras espléndidas donde quiera que esté y cuantas veces quiera, la persona que perfeccionó al máximo su carácter logra realizar grandes obras en cualquier área de actividad. Lo importante no es valorizar la apariencia ni querer parece grandioso, sino hacer emanar la luz de la personalidad, que nace del fondo del alma.

Recientemente oí decir que algunos productos japoneses exportados fueron devueltos porque, a pesar del aspecto atrayente, eran de una calidad inferior. Es un hecho lamentable. No vale de nada preocuparse tan solo por la apariencia. Hace unos días, cuando pagué una caja de un juego de barajas para uso infantil en una papelería me sorprendí: la caja tenía doble fondo, para disimular el pequeño volumen de las bajaras, hechas con un papel de muy poca densidad. A veces cuando compro una cesta de frutas alineadas en la superficie, existe gran cantidad de aserrín y cuando compro dulces noto que la caja tiene el doble fondo que nos engaña con relación al volumen del contenido. Es natural que los consumidores dejen de adquirir ese tipo de mercancía. Lo mismo sucede con el hombre. De nada le vale a una persona inepta simular capacidad y ocupar un cargo importante. No debemos incurrir en tal falsedad. Debemos mostrarnos como realmente somos y buscar el perfeccionamiento interior para manifestar el brillo de nuestra naturaleza verdadera, en la calidad de hijo de Dios.

Naturalmente, hay cierta cantidad de asignaturas que tenemos que aprender en esta vida. Entonces, encontramos trabajos que nos atraen y para los cuales tenemos talento. Al concluir estos trabajos, recibiremos otros más difíciles, sin embargo, más importantes, sea en esta vida o en la otra. Es importante tener en vista una profesión que sintamos que es nuestra misión. Pero esto no es motivo para menosprecias el trabajo que nos ha sido atribuido en este momento. Al concluir la tarea actual, lograremos llegar al trabajo que sentimos que es nuestra verdadera misión. Lo importante es vivificar el ahora, es buscar el perfeccionamiento dentro de sí mismo. El tesoro no está en un lugar lejano que no podemos alcanzar. Está aquí y ahora. En este momento, usted está en el lugar más adecuado para perfeccionar su carácter. Su perfección se manifestará muy pronto, sin necesidad de salir de su lugar.

(Revista Sea Feliz. 102)

Practicante del pensamiento iluminador de la India.

N. de la T. Editado el día 1º de noviembre de 1949, actualmente agotado.

Se refiere al año 1951

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